El buque oceanográfico Angelescu zarpó para investigar el área del Agujero Azul
En el marco de la Iniciativa Pampa Azul, la embarcación del INIDEP realizará esta campaña como parte del Proyecto Agujero Azul, que busca conocer esta zona de alta productividad primaria localizada a 500 km del Golfo San Jorge.
Se destinarán $50.000.000 para reforzar la Red de Observación Marina de largo plazo (ROMA)
A través del Programa Nacional de Investigación e Innovación Productiva en Espacios Marítimos Argentinos (PROMAR), se asignaron fondos para la construcción y compra de equipamiento para esta red de monitoreo.
Argentina se integra al Observatorio Regional Latinoamericano de Acidificación de los Océanos
Está confirmado por 18 países latinoamericanos.
El equipo local está coordinado por la investigadora Betina Lomovasky
El laboratorio para estudios de la Acidificación de los Océanos instalado en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET, UNMDP) equipado por el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) se incorporó recientemente al Observatorio Regional de la Acidificación de los Océanos conformado por 18 países latinoamericanos
Este nuevo espacio, coordinado por la investigadora del CONICET Betina Lomovasky, permitirá evaluar el sistema de carbonatos y acidez marina en diferentes estaciones ambientales permanentes en zonas marinas-costeras y estuariales de la provincia de Buenos Aires.
El grupo de trabajo está formado también por Emiliano Ocampo, Tomás Luppi, María Soledad Yusseppone y la becaria Macarena Pérez García, quienes realizarán la evaluación y seguimiento de cuatro estaciones de monitoreo ambiental costero localizadas en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar del Plata y el estuario de la laguna costera de Mar Chiquita.
El objetivo de este seguimiento es aportar información sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14.3, en el que se intenta “reducir al mínimo y abordar los efectos de la acidificación de los océanos, incluso mediante una mayor cooperación científica a todos los niveles”, por medio del indicador del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14.3.1 “Acidez marina media (pH) medida en un conjunto acordado de estaciones de muestreo representativas”, con la cooperación del Servicio de Hidrografía Naval, fortaleciendo las relaciones interinstitucionales.
Además, los especialistas trabajarán interinstitucionalmente sobre los posibles efectos de la acidez oceánica en especies claves de nuestros ecosistemas -estructurados de comunidades y especies marinas comerciales-.
La acidificación de los océanos es un proceso que está ocurriendo de manera acelerada como consecuencia del aumento de la emisión de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, proveniente del uso de los combustibles fósiles.
El CO2 atmosférico es absorbido por los océanos produciendo una serie de reacciones químicas, alterando el sistema de carbonatos y disminuyendo el pH del medio, fenómeno que se conoce como acidificación oceánica.
A pesar de que los océanos moderan el cambio climático generado por el accionar humano, estas variaciones en sus características físicas y químicas tienen importantes consecuencias en diferentes organismos, muchos de ellos con estructuras calcáreas -almejas, mejillones, vieras, corales, cangrejos, erizos, entre otros-.
Estos cambios pueden alterar los ecosistemas y los servicios ecosistémicos que estos organismos proveen, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas, especialmente en sistemas costeros donde los recursos pesqueros y la actividad recreativa son de vital importancia para los desarrollos económicos locales y regionales.
Betina Lomovasky, investigadora independiente del CONICET y coordinadora del proyecto a nivel local, explica que esta iniciativa brinda la oportunidad de fortalecer las capacidades para el estudio de los sistemas costeros y marinos, en función a estresores relacionados a Cambio Climático Global, conocer cuál es el impacto en nuestras zonas costeras y cómo esto puede afectar diferentes servicios ecosistémicos en las áreas de estudio.
“Esperamos que este fortalecimiento pueda ser transferido a otras instituciones del país y colabore en la conformación de una red nacional interinstitucional e interdisciplinaria a fin de abordar la problemática desde diferentes puntos de vista.
A nivel nacional esperamos poder contribuir con las autoridades nacionales, provinciales y municipales a fin de aportar las herramientas adquiridas a través de la implementación del proyecto para la consolidación de planes nacionales y locales en relación a dar respuestas al Objetivo de Desarrollo Sostenible 14.3”, explica.
El observatorio está conformado por países de Latinoamérica y El Caribe, entre ellos: Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, como parte de las acciones realizadas por la Red de investigación de estresores marinos-costeros (REMARCO) en Latinoamérica y el Caribe.
Puntualmente, el proyecto regional (RLA7025) “Fortalecimiento de las capacidades en los medios marinos y costeros mediante técnicas nucleares e isotópicas”, según explica Lomovasky, está financiado por el Organismo Internacional de Energía Atómica y representa una oportunidad de cooperación con todos los países involucrados, “permitiendo la intercalibración de las técnicas a desarrollar y la posibilidad de utilización de capacidad ya establecidas en los países miembros del proyecto”.
Explorando los océanos
La incorporación al Observatorio Regional de la Acidificación de los Océanos contribuye al cumplimiento de los objetivos propuestos en la actual gestión de la Iniciativa Pampa Azul, reforzando y ampliando las redes de observación y monitoreo; fortaleciendo las capacidades interinstitucionales de investigación; y aportando a la agenda de desarrollo orientada a la protección de los bienes naturales marinos y al estudio del cambio climático a nivel global.
Pampa Azul es una iniciativa de carácter interministerial que busca avanzar en la investigación, desarrollo e innovación que contribuyan a la soberanía y seguridad nacional y al desarrollo social, económico y ambientalmente sostenible.
Adicionalmente, se propone desarrollar una mayor conciencia social sobre los servicios y beneficios que aporta el mar, desplegando una agenda específica de comunicación y divulgación científica. Para ello, cuenta con una planificación a mediano y largo plazo que promueve enfoques multidisciplinarios y sinergias interinstitucionales.
Sus acciones son establecidas por un Comité Coordinador Interministerial integrado por representantes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; el Ministerio de Agricultura, Ganaderia y Pesca; el Ministerio de Turismo; el Ministerio de Defensa; el Ministerio de Seguridad; y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
“En todo este trabajo interinstitucional radica la importancia de abordar la acidificación del océano desde una perspectiva integradora que incluya la observación de la evolución de estresores ambientales relacionados al Cambio Global junto con los impactos que el mismo podría tener sobre los ecosistemas marinos-costeros”, concluye Lomovasky.
La serie documental “Naufragios en la Patagonia” ya se puede ver por Canal Encuentro, en la plataforma digital https://www.cont.ar y en YouTube.
Créditos: @Antartica Films
Realizan el mas completo documental sobre naufragios en la Patagonia
Ya se puede ver online.
E incluye la mirada de buzos profesionales científicos, una arqueóloga, un arquitecto especializado en construcción naval antigua, una especialista en bióloga marina y expedicionaria y personajes de la comunidad local que abordan la historia y la investigación de cada naufragio.
En el fondo del mar patagónico argentino se ocultan historias humanas y testimonios de una época que valía la pena rescatar.
La serie documental más completa sobre los principales naufragios en esas aguas, desde la corbeta británica Swift en 1770 hasta el entonces velero más grande del mundo, ya se puede ver por el sitio del Canal Encuentro, la plataforma digital cont.ar y YouTube.
Su título es “Naufragios en la Patagonia”.
“Realizar este documental fue una experiencia extraordinaria”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir el director y productor Uriel Sokolowicz Porta, de Antártica Films y Aleph Media.
Y agrega: “A nivel profesional no hay nada que pueda equiparar el sentirse un explorador de un barco: cada metro que uno avanza es pura incertidumbre y un gran misterio”.
El documental incluye testimonios de personajes de la comunidad local y de varios especialistas, entre ellos tres investigadores: la arqueóloga Mónica Grosso; el arquitecto Cristian Murray, especializado en construcción naval antigua; y la bióloga marina y expedicionaria Eloisa Berrier.
El documental incluye testimonios de tres investigadores: el arquitecto Cristian Murray, la arqueóloga Mónica Grosso y la especialista en bióloga marina Eloisa Berrier.
Créditos: @Antartica Films
Sus declaraciones se entrecruzan con modelos 3D originales de cada naufragio e imágenes en el fondo marino filmadas en condiciones climáticas muy complejas.
“Se utilizaron recursos tecnológicos como imágenes de sonar debarrido lateral, ecosondas, drones y cámaras submarinas 4K, junto con valioso material de archivo y documentación histórica inédita sobre los naufragios y la historia marítima de la región”, explicó Sokolowicz a la Agencia CyTA-Leloir.
El director y productor Uriel Sokolowicz Porta, de Antártica Films y Aleph Media,
por sumergirse en las aguas de la Antártida.
Créditos: @odysseus_producciones
Y agregó: “Nos preocupamos de contar una historia amena, dinámica y con un relato humano sin perder el rigor científico a la hora de describir el trabajo de los investigadores”.
El desafío del Magallanes
El documental aborda las historias de la corbeta Swift (1770) cuyos restos fueron descubiertos por dos buzos frente a Puerto Deseado más de dos siglos después; la goleta Emma (1947), que en 1916 tomó notoriedad al ser rentada por el explorador antártico Ernest Shackleton para intentar rescatar a los miembros de su expedición que habían quedado varados en las islas Shetland del Sur; el buque pesquero Folias (1980), cuyo casco es un hito inconfundible del paisaje costero patagónico; la barca de cinco mástiles Flora (1925) que cuando se construyó fue el velero más grande del mundo y rompió varios récords de velocidad; el vapor Magallanes (1887), que trasladaba víveres vitales para las poblaciones patagónicas y cuya pérdida tuvo un fuerte impacto económico y humano; el vapor Villarino (1899), que repatrió desde Francia los restos del General San Martín; y un enigmático navío en Punta Cuevas, Puerto Madryn, cuya identidad aún está por develarse.
Tras la estela del Flora
“La serie permite dar a conocer diversos aspectos de la investigación de sitios arqueológicos de naufragio”, afirma Grosso quien integra el Programa de Arqueología Subacuática (PROAS) del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación (PROAS-INAPL).
La Goleta Emma
Murray, quien también es investigador del PROAS-INAPL y buzo profesional científico, indicó que en las investigaciones que realizan en los naufragios busca obtener información sobre diversos aspectos del diseño, construcción y uso de las embarcaciones.
El legado del Folias
“Por ejemplo, nos interesa conocer qué tipo de materiales se utilizaron, cómo resolvieron la unión de las diferentes partes, cómo fue la secuencia de montaje, qué herramientas usaron, cómo repararon daños o realizaron modificaciones”, puntualizó.
Y agregó: “Nuestros estudios contribuyen a completar el conocimiento sobre las formas en las que las sociedades del pasado se relacionaban con el mar”.
El misterio de Punta Cuevas
Para Berrier, que ha guiado expediciones en distintos destinos de la Patagonia y el mundo, “cada naufragio es interesante desde el punto de vista de la biología, es decir de la vida que se genera en él y de las especies que colonizaron sus restos.
Ya en las primeras inmersiones, observamos una densidad y tamaño de tunicados (animales marinos invertebrados) que nos llamó poderosamente la atención y que cubren gran parte de los restos de barcos estudiados”.
En busca del Villarino
Grosso quiso participar en el documental “porque la difusión de lo que hacen los investigadores es clave: el por qué y para qué de nuestro trabajo.
Por otra parte, el documental enseña que si una persona que camina por una playa o está buceando se encuentra con restos antiguos, debe saber que es importante que no sean alterados y permanezcan en el lugar en donde fueron hallados”.
La corbeta Swift
“No solo el objeto en sí mismo es importante”, añadió.
“Tal como el detective que estudia la escena del crimen, hay un número de claves y pistas que el arqueólogo va identificando para reconstruir este pasado”.
El Ministerio de Defensa informa que el buque oceanográfico ARA Austral inició una nueva campaña científica a cargo del Grupo de Trabajo de Geología Marina del Proyecto Pampa Azul.
La embarcación, perteneciente al CONICET e integrante de la Agrupación de Buques Hidrográficos de la Armada Argentina, con asiento en la Base Naval Mar del Plata, zarpó del muelle comercial de Ushuaia, para continuar su plan anual de campañas.
Como unidad de apoyo a las investigaciones hidrográficas y oceanográficas (UNIHDO), el ARA Austral se dirigió desde la Base Naval Mar del Plata a su área de operaciones, ubicada a la altura de la Bahía San Sebastián, en la provincia de Tierra del Fuego.
Uno de los objetivos principales de esta campaña se centra en definir la historia reciente y los mecanismos de depósito, en el área de subsuelo que corresponde a la Cuenca Malvinas, a partir de datos obtenidos por los muestreos del fondo marino.
El Austral permite realizar distintos tipos de maniobras que posibilitan la toma de muestras para estudios sedimentológicos, geoquímicos, micropaleontológicos y magnetoestratigráficos.
En simultáneo, en la unidad se realiza cartografía geológica submarina y se confeccionan mapas batimétricos con detalles del fondo oceánico.
Además, de manera permanente, la unidad recolecta datos a partir de sondas monohaz y multihaz, que son procesados por el personal a bordo.
A estos relevamientos se le suman las actividades de toma de testigos del fondo, por medio de equipos “Gravity Corer” y “Box Corer”.
En el marco de esta campaña, el buque se dirige al Área Marítima Protegida Namuncurá (AMP-N), donde se estudiará el funcionamiento de la bomba biológica de carbono, con énfasis en los procesos de la columna de agua, mediados por el plancton y en el acoplamiento pelágico bentónico.
Comienza la campaña “Área Marina Protegida Namuncurá – Banco Burdwood:
¿Área de cría de peces australes? Mar del Plata – Ushuaia – Puerto Madryn", a bordo del BIP Víctor Angelescu, la cual cuenta con financiamiento de Jefatura de Gabinete de la Nación y tiene como principal objetivo evaluar el funcionamiento del mencionado sector como potencial área de cría de peces australes, a fin de completar la línea de base de conocimiento ecosistémico y generar indicadores biofísicos que sirvan para el monitoreo durante la gestión de la misma a lo largo del tiempo.
La campaña tiene al Dr. Gustavo Alvarez Colombo del INIDEP como Jefe Científico, Gustavo Lovrich (CADIC-CONICET) como Coordinador Grupo de Trabajo Banco Burdwood y Adrián Madirolas (INIDEP) y Mariano Diez (CADIC-CONICET) como coordinadores científicos.
Se trata de la primera área oceánica protegida de la Argentina, ubicada en la zona del Banco Burdwood a 150 km al este de Isla de los Estados y al sur de Islas Malvinas, y tiene el mandato por Ley 26.875 (Decreto 720/2014) de ¨Conservar una zona de alta sensibilidad ambiental y de importancia para la protección y gestión sostenible de la biodiversidad de los fondos marinos¨.
El buque dispondrá de 20 días de campaña, partiendo de Mar del Plata, terminando las actividades científicas con el arribo a Ushuaia el 23 de noviembre aproximadamente.
El personal científico-técnico embarcado no sólo pertenece al INIDEP sino también al Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET), Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET-Universidad Nacional de Mar del Plata) y Universidad Maimónides (CONICET).
Durante los días previos a la zarpada de la campaña, se llevó a cabo en instalaciones del INIDEP un Taller de Planificación científica, del cual participó el equipo científico-técnico abocado a la campaña e integrantes de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, quienes financiaron el encuentro.
En 2017, en la primera etapa de la investigación desarrollada en el AMP Namuncurá se hizo foco en el estudio de la biodiversidad del lugar, mediante la identificación y/o clasificación de los organismos que habitan este ambiente.
“Si bien esta información resulta crítica y necesaria no es suficiente para entender el funcionamiento del ecosistema a fin de promover el manejo sostenible, ambiental y económico de sus recursos, segundo mandato de la Ley 26.875.
Es así que para el correcto manejo de este ecosistema y la conservación de su biodiversidad, es necesario realizar una evaluación de su estructura y dinámica a diferentes escalas ecológicamente relevantes y mediante distintos enfoques”, se afirma dentro del plan de campaña.
Las prospecciones al lugar deben facilitar la investigación científica orientada a la aplicación del enfoque ecosistémico de la pesca y la mitigación de los efectos del cambio global, constituyendo el tercer mandato de dicha Ley.
Uno de los grandes desafíos que tenemos como sociedad es conservar y proteger el mar para las futuras generaciones.
En ese sentido, será muy importante el estudio integral de las áreas protegidas y zonas cercanas, así como el monitoreo de la biodiversidad y de los ecosistemas marinos.
Un grupo de científicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero participó de un encuentro realizado el 3 y 4 de septiembre en la Universidad de San Andrés (Buenos Aires), en el que más de 40 expertos de distintas organizaciones de la sociedad civil y de organismos gubernamentales debatieron acerca de las posibles soluciones para la gestión de las Áreas Marinas Protegidas (AMP) en el Mar Argentino.
La implementación del Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas fue creado en 2014 por medio de la ley nacional 27.037 y representa el mayor desafío del país en relación a la conservación de la biodiversidad marina, así como en lo que respecta al ordenamiento espacial que integre protección y gestión de recursos marinos y favorecer la adaptación del ecosistema oceánico al cambio climático.
Al igual que la mayoría de los países del mundo, a través de convenios internacionales Argentina se comprometió a proteger el 10% de su plataforma marina para el año 2020.
Para empezar a delinear las posibles soluciones a esta problemáticas, organizaciones de la sociedad civil en colaboración con los organismos gubernamentales pertinentes, co-organizaron un intercambio de información e ideas que contó la participación de más de 40 técnicos y expertos, pertenecientes a una veintena de organismos públicos y centros de investigación involucrados en la conservación marina en aguas nacionales.
Por parte de INIDEP, en el encuentro estuvieron presentes la Directora de Pesquerías Demersales, Lic. Patricia Martínez, el Jefe del Programa de Observadores a Bordo de Buques Comerciales, Lic. Gabriel Blanco y el Lic. Claudio Buratti, integrante del Programa de Pesquerías de Peces Pelágicos y el